Ruega por nosotros, Virgen Consolata.
Intercede por tu pueblo.
Oremos:
Oh Dios, que por medio de María quisiste dar a tu pueblo la verdadera consolación, Jesucristo, concédenos a nosotros, que la veneramos con el título de Consolata, colaborar junto con ella en la obra de la redención. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
SAN JOSÉ ALLAMANO Y SU AMOR A LA CONSOLATA
«La devoción del Siervo de Dios a la Virgen era conmovedora; una devoción tierna, filial, una necesidad del corazón. Hablar de la Virgen era transformarse. Se veía que estaba impregnado de amor por la Virgen, a la que llamaba con los títulos más dulces, más bellos. Quería que amáramos mucho a la Virgen. Decía: “A la Virgen nunca se la ama lo suficiente”. Le gustaba llamarse a sí mismo el guardián, el tesorero de la Virgen, y quería también ser el predilecto. Cuánto hizo para reavivar en los turineses el amor y el culto por la Virgen. Para embellecer su Santuario no escatimó gastos enormes, seguro de obtener, incluso con un milagro, si fuera necesario, el modo de pagarlos. Repetía: “¿Haremos alguna vez demasiado por la Virgen?”» (Positio super Virtutibus, 1986. Testimonio de sr. Margherita Demaria MC)
Recemos 10 Ave María
INVOCACIONES
R.: escúchanos, Señor.
Por la Iglesia universal: Para que, mirando a María como modelo de escucha y servicio, sepa llevar el consuelo del Evangelio a cada periferia del mundo y sea signo de esperanza para quien está perdido. Oremos.
Por los Misioneros y las Misioneras de la Consolata: Para que el ejemplo de San José Allamano siga inspirando su anuncio, sosteniéndolos en las fatigas y haciéndolos instrumentos de consolación y paz entre los pueblos. Oremos.
Por los que sufren y los afligidos: Por quienes viven la prueba de la enfermedad, la soledad o el duelo. María, Virgen Consolata, visite sus corazones y les dé la fuerza de sentir la presencia solícita de Dios. Oremos.
Por la paz en el mundo: Para que, por intercesión de María Reina de la Paz, cesen los conflictos, caigan los muros del odio y la humanidad pueda caminar unida hacia una justicia verdadera y duradera. Oremos.
OREMOS CON LAS PALABRAS DE LA BEATA LEONELLA
(En el Santuario de la Consolata) María… mi tiernísima Madre Consolata, es aquí donde empezó Todo… es aquí, mirando tu rostro suave de Madre tiernísima, que el Fundador nos pensó, nos ideó. Santuario, fundación, nosotros… yo. Madre mía, es aquí delante de ti que deposito todo… mi vida, mi pobreza y pequeñez y los sueños grandes de pertenencia a tu Hijo, mi Señor Jesús… Amén.
SS. Virgen Consolata, ruega por nosotros
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