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Cuando el corazón habla - PALABRAS de MUJER

Mary viaja a casa en la camioneta que llegará a su pueblo al atardecer desde la ciudad. ¡Han pasado tantas cosas, tantas! Unos años antes, había terminado la secundaria. Tenía muchas ganas de estudiar, de continuar su educación y encontrar un trabajo decente.

Su madre siempre le decía: “¡Estudia, Mary, estudia!”. Ella, que apenas sabía leer y escribir, abandonó la escuela después de la primaria. Su madre conoce de primera mano lo duro que es cuidar cabras y ovejas en los pastos con poca hierba, o encorvada en los campos, escardando, desherbando y cosechando.

Mary, sí, tenía un gran deseo de estudiar, un deseo mezclado con miedo: ¿lo lograría? Lejos de casa, estudiando medicina… sí, porque ese era su sueño, ser médica. Un día, la Hermanita de la parroquia le preguntó:

Le gustó la idea. Junto con su madre, encontraron una escuela: estaba un poco lejos, pero los costos eran más asequibles para la familia. Luego, las hermanas prometieron ayudar cada mes. Mamá fue a la parroquia y recibió el valioso dinero. Y luego, cuando surgió la necesidad de una computadora para estudiar, una hermana las acompañó a ella y a su madre a la ciudad para comprar una compu portátil.

Año tras año, lección tras lección, examen tras examen… luego las prácticas, y ahora… ¡esta noche celebramos la finalización de nuestros estudios! Vinieron también las Hermanitas, y luego su madrina, sus hermanitas y su hermanito. Su orgullosa madre, junto con su padre, silencioso y con lágrimas en los ojos.

Durante la cena, Mary siente el deber de hablar. Ella, que es bastante callada, quiere superar su timidez y decir lo que le llena el corazón:

Todos se emocionan y comienzan a aplaudir, mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas…

Mary tiene cinco hermanitas después de ella. Encontrará trabajo con más facilidad ahora que tiene un título y ayudará a los pequeños en casa. No solo económicamente, sino con un buen consejo: nunca dejes de soñar. Aprieta los dientes y sigue adelante. Porque ellos también tienen derechos: el derecho a sonreír.

Hna Stefania Raspo, mc

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