El 12 de octubre de 2006, a las 6:45 de la mañana, fallecía en Milán un joven de 15 años víctima de una leucemia fulminante. Su nombre era Carlo Acutis.
Menos de un mes antes, el 17 de septiembre, en Mogadiscio, había sido asesinada por odio a la fe cristiana la hermana Leonella Sgorbati, misionera de la Consolata, a los 66 años, luego de una vida entregada a la misión en África.
En el “Centro Carlo Acutis” en Asís se ha creado un espacio de oración donde se conservan dos reliquias significativas de Carlo: su remera roja y su mochila, junto a las de otros santos vinculados a él.
Entre ellas, una reliquia ex ossibus de la mártir Leonella, guardada en una hermosa urna preparada por las monjas Clarisas.
¿Qué une a estas dos personas tan distintas?
Ambos crecieron en Milán y fueron declarados beatos por la Iglesia Católica. Pero hay muchos otros elementos que los conectan profundamente.
Una vida eucarística
“La Postulación del Beato Carlo Acutis nos pidió una reliquia de la Beata Leonella”, cuenta la hermana Renata Conti, quien acompañó el proceso de reconocimiento del martirio de Leonella.
“¿Por qué? Porque comparten una dimensión eucarística totalizante que marcó su camino de santidad”.
Antonio Nicolò, secretario de la Asociación Amigos de Carlo Acutis, lo confirma:
“Al leer los escritos de la hermana Leonella, se nota su profundo vínculo con los pobres y con la Eucaristía, algo que también se refleja claramente en la vida de Carlo”.
Carlo asistía a misa todos los días y decía:
“¡La Eucaristía es mi autopista al cielo!”
Ese era el centro de su existencia, vivida en amistad con Dios.
Desde joven, Rosa (nombre de bautismo de la hermana Leonella) se sintió atraída por el Evangelio. Con el tiempo, su relación con Dios se profundizó en la dimensión eucarística, hasta llegar a decir:
“Vos me das tu cuerpo, tu sangre, y yo te doy todo de mí: mi cuerpo, mi sangre, mi ser total. Soy tuya.” (Diario, 18 de febrero de 2006).

Blessed Carlo Acutis shrine (Fonte: Wikipedia)
El martirio
Hay otro vínculo espiritual entre Carlo y Leonella: el martirio.
Carlo, apasionado por la informática, creó varios sitios web. En el verano de 2006 trabajó en el sitio de la Pontificia Academia “Cultorum Martyrum”, dedicada a difundir el culto y conocimiento de los mártires.
En un sentido amplio, mártir es quien da testimonio de la fe, y Carlo lo hizo con su vida joven y entregada.
La hermana Leonella vivió 50 años más, y no solo dio testimonio con su vida misionera, sino que lo selló con su sangre.
Sus últimas palabras fueron: “Perdono. Perdono. Perdono” Susurradas en la agonía, resonaron en todo el mundo como eco del perdón de Cristo en la cruz.

Sus últimas palabras fueron: “Perdono. Perdono. Perdono”
Santos… ¡emprendedores!
La fama de santidad de Carlo se difundió rápidamente. Joven entusiasta en vida, parece seguir con la misma energía desde el cielo. Menos de 20 años después de su muerte, será canonizado el domingo 7 de septiembre por el Papa León XIV.
Aunque Carlo “ganó” la carrera de la canonización (lo decimos con una sonrisa), la hermana Leonella también fue una mujer activa y emprendedora en la tierra, como lo es ahora desde el cielo.
“La Beata Leonella se hace conocer sola, no necesita de nosotras, las Misioneras de la Consolata”, comenta la hermana Renata.
“Solo en Italia, sus reliquias recorren casi toda la península, de norte a sur. No por animación comunitaria, sino porque su vida es un llamado constante a un amor absoluto, capaz de entregarse hasta el martirio por puro amor”.
Carlo Acutis y Leonella Sgorbati: santos reconocidos por la Iglesia, testigos luminosos y alegres de la belleza de la fe en Cristo.
¡Recen por nosotros desde el cielo y acompañen a quienes se acercan a ustedes!
Hna Stefania, mc
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