Ruega por nosotros, Virgen Consolata.
Intercede por tu pueblo.
Oremos:
Oh Dios, que por medio de María quisiste dar a tu pueblo la verdadera consolación, Jesucristo, concédenos a nosotros, que la veneramos con el título de Consolata, colaborar junto con ella en la obra de la redención. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
SAN JOSÉ ALLAMANO Y SU AMOR A LA CONSOLATA
«Indudablemente el Allamano profesaba una vivísima y tiernísima devoción a la Virgen. Exhortaba grandemente a todos los miembros del Instituto: padres, clérigos, coadjutores, a querer hacer cada sábado una visita al Santuario de la Consolata, para unirse a los buenos turineses que ese día hacen una devota peregrinación. Tenía habitual la recitación del Santo Rosario, y era tan puntual en esta práctica que decía haber usado durante treinta y cinco años la misma corona. Puso como regla a los misioneros la recitación cotidiana de una tercera parte del Santo Rosario, y a nosotros coadjutores nos impuso la recitación cotidiana del Rosario entero. Dispuso además que los indígenas pudieran participar cada tarde en la recitación del Rosario en la iglesia de misión» (Positio super Virtutibus, 1986. Testimonio del cd. Benedetto Falda IMC)
Recemos 10 Ave María
INVOCACIONES
R.: escúchanos, María.
Oh María, Virgen Consolata, tú que eres la consolación de los que sufren, recibe mi oración y dame paz.
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros que recurrimos a ti en nuestras necesidades.
Madre tiernísima, atenta y solícita, sostennos en el camino de la vida.
Virgen Santa, que diste al mundo a Jesús, verdadera consolación, obtennos la fuerza en la tribulación.
Esperanza de quien desespera, en tu Corazón Inmaculado pongo toda mi confianza.
OREMOS CON LAS PALABRAS DE LA BEATA LEONELLA
Consolata, tú me puedes confirmar, puedes hacerme fiel. Quiero seguirte, mi Señor, pero tomo a María, tu Madre, Esposa en el Espíritu, que está impregnada por el Espíritu y en Él fecundada, hecha Madre tuya y nuestra por el Padre. El Hijo te entrega a nosotros… Entrega a la Madre impregnada por el Espíritu Santo a nosotros, por eso el Espíritu Santo y la Madre son nuestros… dados por ti. Consolata, Madre mía, mujer verdadera, mujer Consolata, mujer que da Consolación… Madre mansa, dame la escucha y enséñame la mansedumbre. Amén.
SS. Virgen Consolata, ruega por nosotros
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