FOTO: NIGRIZIA
En la región de Cabo Delgado, Mozambique, un conflicto se ha prolongado durante aproximadamente ocho años, causando muerte, destrucción y obligando a miles de personas a huir. La Iglesia Católica trabaja por la reconciliación mediante gestos de paz y diálogo.
Los llamamientos de la Iglesia local y universal
Tanto la Iglesia local como la universal han lanzado y siguen lanzando varios llamamientos por la paz en Cabo Delgado, un distrito de Mozambique devastado por el terrorismo.
El Papa Francisco ha lanzado reiterados llamamientos por Cabo Delgado y ha pedido oraciones a todos para que la paz regrese a esta “región martirizada” de Mozambique (Ángelus, 18 de febrero de 2024).
El Papa León XIV también expresó su solidaridad con el pueblo de Cabo Delgado, pidiendo oraciones de esperanza y para que los esfuerzos del gobierno puedan restablecer la paz (Ángelus, 24 de agosto de 2025).
La Conferencia Episcopal de Mozambique (CEM) también sigue de cerca la situación de inseguridad y de guerra y está lanzando iniciativas de oración por la paz, pidiendo al gobierno que encuentre soluciones duraderas para la paz.
En la última reunión del presidente de la CEM, el 15 de noviembre de 2025, el obispo Inácio Saure enfatizó la persistencia del terrorismo en el norte de Mozambique. El arzobispo advirtió que Nampula y Cabo Delgado continúan sufriendo los efectos de la violencia, con numerosas familias desplazadas y comunidades enteras viviendo en un estado de inseguridad constante. Solicitó al Jefe de Estado señales claras sobre las perspectivas de paz y mecanismos que puedan fortalecer la estabilidad.
LEER la entrevista a Dom Inácio Saure de Vatican News
El obispo de Pemba, en Cabo Delgado, Dom Antonio Juliasse, reunido con la población desplazada con ocasión de la celebración del Día de los Acuerdos de Paz el 4 de octubre de 2024, percibió el desafío de las personas que ponen su confianza en la Iglesia como medio para lograr una paz duradera.
Aquí está el testimonio vivo del diálogo con los desplazados de Cabo Delgado (producción de la radio diocesana Radio Sin Fronteras):
“La enfermedad nos busca, la muerte nos busca. El sufrimiento es grande, el hambre es grande. Por eso, Siervo de Dios, te pido que hables con el gobierno de Mozambique”.
El testimonio de Hermenegilda
Les cuento mi experiencia del año pasado, cuando perdí a mi amiga de la infancia, Bertina, a manos de los insurgentes en Cabo Delgado. Fuimos juntas a la escuela primaria, pero luego toda su familia se mudó a otra aldea en Ankwabu, y perdimos el contacto por un tiempo.
Nos reencontramos más tarde; ella ya se había graduado de enfermera, trabajaba en el hospital rural y tenía un hijo pequeño. Fue una gran alegría reencontrarnos, y de vez en cuando compartimos nuestras experiencias, sueños y aspiraciones. Me mantuvo al tanto de la situación y de todas las preocupaciones de la gente, ya que yo también soy de Cabo Delgado, aunque ahora vivo en el sur del país.
Un día recibí la noticia de que terroristas habían atacado la aldea de Ankwambu, y de inmediato pensé en mi amiga Bertina y en los lugareños. La llamé, pero no contestó, y me preocupé un poco. Después de unos días, volví a llamar, y esta vez contestó su madre. Me dio la impactante noticia de que Bertina había perdido la vida a manos de terroristas. Fue un momento difícil para mí. La falta de paz causa mucho daño; es una pena. Pienso en su hijo, que crecerá sin conocer a su madre ni experimentar su amor y cariño”.
La paz es una búsqueda colectiva y una construcción diaria. Este esfuerzo comienza con la ausencia de guerra y avanza a través de la unidad de todos en la promoción de la justicia, la igualdad, el respeto mutuo y la solidaridad, comenzando por el individuo, la comunidad y el mundo.
Es un proceso continuo que requiere el compromiso de todos, transformando los valores éticos en actitudes y prácticas para el bien común, la armonía y el desarrollo humano.
Hna Julia Muya, mc



